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TLATEMOANI
Revista Académica de Investigación
Editada por Eumed.net
Año 16, no. 50 – diciembre 2025.
España-ISSN: 1989-9300
LA ORGANIZACIÓN DE LA LOGÍSTICA EN EL TERCER FRENTE GUERRILLERO: BREVE ESTUDIO A TRAVÉS DEL REGISTRO DOCUMENTAL
THE ORGANIZATION OF LOGISTICS IN THE THIRD GUERRILLA FRONT: BRIEF STUDY THROUGH DOCUMENTARY RECORDS
Dorisbel Ramos Cervantes
https://orcid.org/0000-003-1320-1963
Centro Universitario Municipal. Tercer Frente.
Santiago de Cuba, Cuba.
RESUMEN
Sobre cómo se organizó la logística en el Tercer Frente Guerrillero en 1958, se articularon las células del M-26-7 y sus órganos correspondientes en instituciones y personas para abastecer a la guerrilla de este Frente desde la perspectiva del registro documental, trata la siguiente investigación motivada por la necesidad de construir y exponer una narrativa que analice desde la presentación de documentos, el estudio de la organización de esta actividad en consonancia con la urgencia del momento y las misiones, las decisiones del mando para garantizar los abastecimientos en esta nueva zona de operaciones del Ejército Rebelde, el cumplimiento, efectivo e integrador, por parte del comandante Juan Almeida de la concepción estratégica de Fidel Castro en función de llevarla a planos superiores plasmados en notas, órdenes, cartas, vales e informes. Se estudiaron las particularidades en las que se desarrolló la actividad logística en el Tercer Frente, historia, contexto socioeconómico, político y cultural, así como las prácticas de colaboración ejecutadas bajo la dirección del MR-26-7. El análisis de las principales fuentes documentales originales remitidas, testimonios orales y escritos junto a los métodos científicos utilizados permitieron, interpretar, analizar y reconstruir significados de una realidad social urgida y necesitada desde una postura de ciencia y con ello contribuir a la comprensión de la Historia regional, nacional y local.
Palabras claves: Ejército Rebelde, logística, documentos, Tercer Frente.
ABSTRACT
On how logistics were organized in the Third Guerrilla Front in 1958, the M-26-7 cells and their corresponding organs were articulated in institutions and people to supply the guerrillas of this Front from the perspective of the documentary record, the following investigation deals with, motivated by the need to build and expose a narrative that analyzes from the presentation of documents, the study of the organization of this activity in accordance with the urgency of the moment and the missions, the decisions of the command to guarantee supplies in this new area of operations of the Rebel Army, the effective and integrative fulfillment by Commander Juan Almeida of Fidel Castro's strategic conception in order to take it to higher levels reflected in notes, orders, letters, vouchers and reports. The specific circumstances of the Third Front's logistics activity were studied, including its history, socioeconomic, political, and cultural context, as well as the collaborative practices carried out under the direction of MR-26-7. The analysis of the main original documentary sources submitted, oral and written testimonies, and the scientific methods used allowed us to interpret, analyze, and reconstruct the meanings of an urgent and necessary social reality from a scientific perspective, thereby contributing to the understanding of regional, national, and local history.
Keywords: Rebel Army, logistics, documents, Third Front.
INTRODUCCIÓN
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a historiografía sobre la Revolución Cubana es abundante y diversa siendo resultado de un proceso de investigación de diferentes instituciones y estudiosos de la Historia Nacional. Los abordajes han estado centrados en la etapa de Guerra de Liberación Nacional y los enfoques de los historiadores han versado sobre muchos temas aclarando y poniendo en relieve los vacíos, lagunas y limitaciones del conocimiento histórico.
El abordaje historiográfico del conflicto armado ocurrido en el territorio cubano entre 1956- 1958, en el cual se enfrentaron las fuerzas militares de la dictadura y las insurrectas guiadas por el MR-26-7 dirigido por Fidel Castro que tenía al Ejército Rebelde como brazo armado de dicha organización al cual se les unieron las fuerzas de acción y sabotaje en el desarrollo ascendente de las operaciones guerrilleras. Así lo valoró López (2007) “Entre diciembre de 1956 y el 31 de diciembre de 1958 tuvo lugar la guerra de liberación que llegó a abarcar a todo el país, tanto en las zonas rurales como urbanas (-) como forma fundamental para la movilización popular hacia una insurrección general” (p. 190).
El clima insurreccional a partir de entonces se fue haciendo progresivo, las fuerzas enemigas fueron organizando y cerrando más el cerco en las ciudades y pueblos comprometidos con el avance impetuoso del Ejército Rebelde que fue fortaleciendo los mecanismos organizativos y funcionales del aparato clandestino del MR-26-7con la participación cada vez más amplia de sectores de la población en todo el país.
Sobre esta pujante organización y la creación de las distintas instancias (Espín et. al., 2011) valoraron su crecimiento y la unión de varias personas que deseaban colaborar con los combatientes en disímiles actividades como recaudación de fondos, recogida de medicinas, ropas, distribuir propaganda, acopiar armas, explosivos para sufragar los gastos de la lucha, movilizar a las masas para la resistencia cívica e intensificar las actividades revolucionarias. La movilización tiene como fin ayudar a los hombres de la Sierra Maestra.
De la lucha desarrollada en las zonas urbanas como base para el sostén de la guerrilla existen varias publicaciones, resultado de estudios sobre esta etapa como descripciones cronológicas desde el testimonio de vida como Aldabonazo (1997) de Armando Hart Dávalos, Contra Batista. Memorias de un estudiante cubano (2013) de Julio García Olivera, Recuerdos imborrables (1997) de Belarmino Castilla Mas, Gente de llano (2001) de Enrique Oltuski entre otras que ponen el tema en contexto y abarcan movimientos o secciones específicas como La Resistencia Cívica en el Movimiento de Liberación Nacional (1997) de José Cuesta Braniella, Reflexiones y relatos sobre la guerra de guerrillas en la llanura oriental (2013)de Roberto Pérez Rivero, El desempeño del órgano insurreccional urbano del MR-26-7 en la Guerra de Liberación Nacional (2010) y El MR-26-7 urbano después de Mompié(2018)ambos de Julio César Rosabal García y la obra Propaganda y revolución en Santiago de Cuba 1952-1958 (2011) de Alcibíades Povea Díaz.
Los acercamientos a la temática insurreccional por parte de los historiadores e investigadores si bien han propiciado avances en la comprensión de esta etapa, a la vez, muestran desbalances en la manera en que han publicado estudios sobre determinados frentes guerrilleros. Se resaltan los referidos al Primero y Segundo Frentes Guerrilleros donde la cuestión de la logística es abordada de forma argumentada no siendo así en el Tercer Frente que se refleja de forma limitada su comprensión en tanto no se conoce hasta el momento cómo se articularon las fuerzas rebeldes y los órganos urbanos en la organización de la logística.
Nuestro comandante el Jefe Fidel Castro Ruz (2010) en su libro Por todos los caminos de la Sierra: La victoria estratégica, nos acerca al conocimiento de las acciones combativas en el Primer Frente y Contra todo obstáculo de las autoras Vilma Espín Guillois, Asela de los Santos y Martha V. Álvarez (2011), lo hacen para el Segundo Frente. Sin embargo, el primer acercamiento a la historia del Tercer Frente lo constituye el texto III Frente a las puertas de Santiago de Álvarez (1983) en el cual a través del uso de testimonios de fundadores y combatientes va abriendo el camino para la interpretación de los distintos procesos.
El comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, fundador del Frente, máximo líder y principal testimoniante, ilustra las historias referidas a las columnas que integraron el Tercer Frente. Quesada (2009) al compilar en los volúmenes Santiago como destino. Tercer Frente Mario Muñoz permite un acercamiento al proceso de organización de la logística. En dicha obra se narran los primeros pasos en su organización, describiendo las fuentes de abastecimientos a través de dueños de fincas, comerciantes y otros colaboradores, el momento en que el comandante Almeida asumió el control de la logística y los primeros contactos con la dirección del Movimiento. Sin embargo, esta compilación no nos permite visualizar el papel desempeñado por los órganos urbanos del MR-26-7 en las ciudades, pueblos, barrios, ni el aporte brindado por sectores económicos y sus gremios junto al campesinado.
En la revisión exhaustiva de publicaciones periódicas que exponen algunos elementos de la logística referidos al período insurreccional sobre el Tercer Frente Guerrillero se valora cómo se creció a través de la creación de hospitales, escuelas, talleres y otros como el Ministerio de hacienda y cómo Fidel determinó la guerra de guerrillas como método de lucha y la estrategia para su sostenimiento, pero no realizan otros abordajes más profundos, (Heira, 1982, p. 2).
De ahí el interés de abordar este tema tan importante durante la insurrección sobre el trabajo de las organizaciones de base para suministrar lo necesario al sostén de la guerrilla. Por lo que el artículo está dedicado a valorar la organización de la logística en la zona guerrillera del Tercer Frente como resultado de la intensa labor de los órganos urbanos del MR-26-7 en los pueblos, barrios, sectores económicos junto al campesino en el logro del triunfo, teniendo como base la historia de este dispositivo en nuestro Proceso Revolucionario.
MATERIALES Y MÉTODOLOGÍA
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a investigación se realizó desde la necesidad de construir una narrativa que supere la deficiente atención brindada por la historiografía de la Revolución Cubana al estudio de la organización y consolidación de la logística en consonancia con el ascenso del proceso de liberación nacional, el surgimiento de nuevas zonas de operaciones del Ejército Rebelde, y la continua, ascendente, efectiva e integradora concepción político militar del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz dirigida a garantizar los suministros en cada frente de combate.
Para el desarrollo de la investigación fue necesario el empleo de diversos métodos teóricos del conocimiento para profundizar en los hechos más connotados de la etapa insurreccional en Cuba y la articulación a los hechos militares con la actividad de los órganos urbanos del MR-26-7 en las ciudades, pueblos, barrios, sectores económicos y los campesinos. Ellos permitieron, interpretar, analizar y reconstruir significados de una realidad social necesaria desde una perspectiva de ciencia y con ello contribuir a la comprensión de la Historia regional, nacional y local.
La investigación requirió la definición de conceptos desde la ciencia militar para poder entender la organización de la logística en 1958 y ponerlos en contexto en cada etapa de nuestro proceso revolucionario. Para poder definir estos términos fue necesario revisar fuentes de este contenido por ser nuestro ejército irregular. A través de la revisión crítica y análisis de varios textos, sus limitaciones, pertinencia y aportes al conocimiento se pudo llegar a generalizaciones sobre la necesidad de abordar la logística teniendo en cuenta una nueva conceptualización.
A partir de indicadores que justifican la evolución en cada etapa tales como: qué se norma en relación a la logística, quién y por qué; quiénes participaron en garantizar suministros; qué sectores económicos, clases sociales o grupos se incorporaron y pudieron articularse en torno al objetivo; qué se trasladaba y cómo; cuáles fueron las vías y fuentes de abastecimientos, primeros contactos y cómo se organizó el mando en la estructuración de: los abastecimientos, la sanidad militar, las construcciones y las comunicaciones.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Según estudiosos del tema como Izquierdo (1999), la logística en Cuba tiene su origen en las luchas liberadoras de nuestro pueblo el 10 de octubre de 1868 al iniciar el cruento camino por la independencia. Las condiciones de total desventaja respecto al enemigo en cuanto a los medios y recursos con que enfrentamos a uno de los ejércitos más poderosos de la época que contaba, además, con un sistema logístico fortalecido para lograr sus propósitos de aniquilar toda la insurrección en Cuba, así lo refiere:
En las prefecturas se dominaba el territorio, los movimientos del enemigo, sus hábitos y costumbres, buscaban la información necesaria, facilitaba a los prácticos la comunicación, mantenía un eficiente sistema de correos, un riguroso control sobre el movimiento de los ciudadanos a través de salvoconductos, en las costas estructuró en sistema de vigilancia para detectar cualquier medio naval del enemigo y el arribo de expediciones para los cubanos (p. 11).
En su narrativa Izquierdo (1999) nos llevó a comprender la importancia de estas estructuras durante la Guerra de 1868 muchas no respondieron a las necesidades de los mandos militares y tuvieron una vida efímera no siendo así en 1895 donde lograron mayor funcionalidad y coherencia basando su trabajo en el principio de la territorialidad y ajuste al teatro de operaciones (Imagen 1, anexo).
Durante la etapa de Guerra de Liberación Nacional, el Comandante en Jefe Fidel Castro basó la fuente de obtención de suministros bélicos en dos elementos:
1.- Apoyarse en los propios esfuerzos y recursos de los combatientes revolucionarios.
2.- Arrebatar al enemigo los medios y con ellos combatirlos y derrotarlos mediante la economía de fuerza.
Estos fundamentos organizativos son concebidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro para organizar y consolidar este componente esencial de la guerra que, al ajustarse a las características de cada territorio, al teatro de las operaciones, la estructura, composición, despliegue y empleo de todas las fuerzas y medios, es más completo, oportuno y estable. Así lo aborda Izquierdo (1991) acercándonos a consideraciones del líder del movimiento acerca de la logística.
El pensamiento militar de Fidel respecto a la logística se expone en otros medios de prensa de la época revolucionaria como las revistas “El Oficial” donde se expresa: …”la concepción de Fidel se basó en la seguridad de que el Ejército revolucionario podía crecer, armarse en los combates y desarrollarse como una fuerza capaz de derrotar al enemigo” Medina, H. (1983, p. 12). Fidel determinó la guerra irregular como el método adecuado a la situación de Cuba concretándose desde la guerra de guerrillas, a columnas numerosas ubicadas en frentes de combate, a guerra de posiciones y de este a la ocupación de todo el país.
El Tercer Frente Guerrillero, ubicado en el Oriente cubano, a finales de 1950 poseía una gran diversificación agrícola. Extensas plantaciones cañeras como las del Cauto, Banes y Niquero, más de 40 centrales colocaban a la región entre las primeras en la producción de azúcar. De esto le correspondían 6000 km2 de extensión con ricas tierras en la región de Bayamo, Jiguaní, Baire Contramaestre, Palma y Santiago de Cuba con 5 centrales, 2 minas (El Cobre y Charco Redondo), muchas industrias, áreas de cultivo de café, caña de azúcar, el control de parte de la carretera central y la Sierra Maestra. Ubicado en la porción centro- sur de la antigua provincia oriental de este a oeste se extendió desde la laguna de Sigua hasta punta Bayamita, pasando por El Ramón, Dos Caminos, Las Vegas, Minas de Camazán, Yaguabo y el río Bayamo; al sur limitaba con el mar Caribe.
La zona de operaciones comprendió la casi totalidad de los municipios de: El Cobre, Jiguaní, Santiago de Cuba, Palma Soriano y El Caney; los barrios de Cacocum, Cauto Cristo, Guirabo, La Caoba y San Francisco; en el término municipal de Holguín, los de Arroyo Blanco; Guisa y Los Hornos del municipio Bayamo y una pequeña parte de los términos de San Luis y Alto Songo.
Una región predominantemente montañosa, comunicaciones escasas, caminos muy abruptos, travesías difíciles que sólo se hacían a caballo o a pie. La vía principal de acceso que unía a los principales pueblos era la carretera central, un aeropuerto único en la región contaba con pequeñas pistas de aterrizaje en Matías, Jiguaní y en los centrales Palma y Miranda.
El alto mando del ejército enemigo al conocer la presencia fuerte de la guerrilla en el Oriente comenzó a cercar los accesos a la Sierra Maestra, intensifican los registros, controlan la cantidad de suministros que iban para las tiendas ubicadas en la montaña, a propietarios de fincas que trasladaban recursos, todo vehículo, todo se volvía sospechoso.
Las columnas del Tercer Frente dominaban el tramo de carretera desde Bayamo hasta Santiago de Cuba para impedir el trasiego de armas y equipos y permitir la movilidad de los abastecimientos hacia la Sierra Maestra, consolidar la cooperación con los campesinos y las células del Movimiento en las ciudades, pueblos y barrios para garantizar los suministros a la guerrilla en cada caso, atender a las familias y establecer el Proceso de Administración Civil.
En medio de estas condiciones para desarrollar el trabajo de suministradores se hizo necesario estrechar los vínculos con las direcciones del MR-26-7 en cada zona de combate. Desde el mes de marzo, con la llegada del comandante Almeida a la zona, la logística se apoya en los primeros contactos con comerciantes y dueños de finca del territorio, fue una empresa enorme, destacándose el combatiente Enrique López Thomas, jefe del campamento rebelde en La Anita, radicado allí desde mucho antes de la fundación del Frente con la misión de apoyar el arribo de los comandantes a Puerto Arturo, desde donde se asume la distribución de los abastecimientos, (Imagen 2, anexo).
Dentro de las fuentes primarias que se destacaron fueron: Juan Roger Zamora, Juaniquito, juez de Baire; los hermanos Fajardo de San Lorenzo, Bartolo Prades Lescay y Enrique Cobo, comerciantes de La Anita; Gilberto Estrada Cordero, dueño de la farmacia de San Lorenzo; José Armando Bull dueño de la tienda de La Maestra; Maño González, campesino y dueño de finca en La Maestra; Mundito García en Cruce de los Baños; Roger Rosales en El Jobo; Emilio Guerra en Filé; Celestino Escardón en Filadelfia; Juan Ramón Infante, Bolívar Pantoja, en Matías (Imagen 3 anexo).
El primer contacto de la dirección del
Movimiento en Santiago de Cuba y la Sierra Maestra ocurrió el 18 de marzo de
1958 en ella René Ramos Latour le comunica al comandante Almeida:
Sentimos mucho no haber adelantado nuestro viaje para habernos puesto de acuerdo sobre comunicaciones y abastecimientos de tu columna. De todos modos, a Enrique se le había enviado recientemente desde aquí y desde Contramaestre una buena cantidad de material entre los que se hallan 500 balas calibre 44, cartuchos, balas de 9 mm, 45 pistolas, 38 revólveres y otros tipos más.
Quisiera que me informaras si es posible utilizar esa vía para enviarte algún parque 30,06, botas, nylon, dinero y cualquier otra cosa que necesites o de lo contrario me dices qué vía podemos utilizar porque es probable que hubiera otra más rápida (Álvarez: 1983 p. 90).
La respuesta del comandante Almeida desde la Sierra Maestra se envió el 19 de marzo de 1958 y así consta:
Sobre la zona te diré que es buena y que todo el mundo coopera con lo que tiene. Tengo que confesar con justicia que Enrique ha trabajado bien, que gracias a él hemos podido ir viviendo pues llegamos aquí sin nada prácticamente. Es un buen abastecedor y tiene muchas relaciones que nos están sirviendo en estos momentos. Todo lo lleva en orden y con sumo cuidado. Ha hecho las cosas bien.
De urgencia lo que necesitamos es balas 30.06 hay que mandarlas como se pueda, una a una si fuera necesario.
La vía de Baire me luce mejor a través del juez del citado lugar. Le dicen Juaniquito. Manda 30.06. Esta es hasta ahora la vía que me han recomendado (Álvarez, 1983, pp. 90-91).
El 26 de marzo de 1958 el comandante Almeida le escribe a René como muestra de los vínculos alcanzados entre la guerrilla y el MR-26-7, así comenta:
Deseo me envíes un plano si te es posible de la provincia de Oriente pues sabrás soy nuevo en esta porción de la zona y aún tengo que valerme de los guías cada vez que necesito moverme, ocasionándome algunos trastornos.
Gracias por las píldoras que nos has mandado me contentaron mucho, que ahora me siento más fuerte (Álvarez, 1983, pp. 92-93).
La consolidación de la lucha y la decisión de levantar al país en una huelga general hacía que el enemigo arreciara las medidas de bloqueo a las vías fundamentales y cerrara distintos comercios así lo constata Daniel en carta al comandante Almeida el 4 de abril de 1958:
Estimado Almeida:
En pocas palabras te diré: El comercio es nulo en casi todas las ciudades del oriente. Casi todos los centrales están ya en huelga, ferrocarriles, ómnibus. Cía., Minera de Moa y otros centros de trabajo, (Álvarez Batista 1983, p. 94).
Ya en abril las armas no eran problema, pero algunas irregularidades hicieron que el Comandante Fidel organizara los abastecimientos y el control de los recursos. El bloqueo a la montaña establecido por el enemigo se hacía más crítico. Se había aprobado por el alto mando enemigo el inicio de la gran ofensiva de verano, el Plan FF para bloquear la Sierra por un punto del Oriente y obligar a la guerrilla a ubicarse en el triángulo Pilón- Cabo Cruz- Niquero para darle la batalla final o que salieran de país. Frente a esta disyuntiva el Comandante en Jefe establece la atención a la población campesina que quedaría bajo el cerco enemigo junto a los rebeldes.
Como parte de las medidas se indica recoger gran parte del ganado de las fincas cercanas, grandes hacendados tuvieron que colaborar con sal, queso, gasolina, petróleo, luz brillante, y otros combustibles, se impulsó la producción y los contactos fuera de la Sierra para la obtención de información, dinero, y otros servicios. En este período se crea una estructura base de instalaciones sedentarias de apoyo a la acción, la retaguardia rebelde, que se consolida durante la ofensiva de verano y permanece.
El apogeo de la Ofensiva y la manera de garantizar los suministros sentó las bases para la fundación del aparato civil administrativo nacido en el frente. Dirigido por Faustino Pérez, se dedicó al manejo organizado de la vida económica. Esta experiencia luego se trasladó a las otras columnas guerrilleras siendo un salto de calidad en la atención a las distintas zonas de manera diferenciada y atendiendo a sus particularidades.
Este Proceso, denominado de Administración Civil estaba integrado por 8 departamentos encargados de la Sanidad militar y asistencia social, justicia, promoción de industrias, obras públicas, suministros y finanzas, educación en la escolarización, la alfabetización y el desarrollo de una infraestructura para producir alimentos y crear al menos 35 cooperativas campesinas, (Castro, 2010, p. 364).
Este proceso se implementó en el Tercer Frente Guerrillero necesitado de apoyo logístico y con una fuerte estructuración de las células del MR-26-7 en las ciudades, pueblos y barrios cercanos. Así lo definió Rosabal (2010) al entender como “El órgano insurreccional urbano del MR-26-7 como resultado de la identificación de las estructuras y tareas cumplidas en las zonas urbanas” (p. 28).
La llegada nuevamente del comandante Almeida a la zona después de la participación en el rechazo a la ofensiva de verano, fue decisiva. La asignación de nuevas columnas, la indicación de las órdenes para cada una y en especial la consolidación de las relaciones con todos los factores de las zonas donde operarían, fue puntual para garantizar los abastecimientos y el resto de los sub-ejes logísticos.
La conformación del aparato administrativo en la zona del Frente Guerrillero fue una decisión importante de parte del Comandante en jefe Fidel Castro. Para su cumplimiento designó a la combatiente del Moncada Melba Hernández Rodríguez del Rey para dirigir este proceso. Ella llega al territorio el 1 de noviembre de 1958 como responsable general y jefa de los departamentos de Educación y justicia. Su labor fue mucho más allá de establecer un grupo de reglas y órdenes, fue inculcar en su población pobre y campesina las verdaderas intenciones de la Revolución a través del funcionamiento de los distintos departamentos.
La creación del Departamento de Café- Cacao- Ganadería en el frente fue el escalón más alto y superior de organización de la logística. Tuvo como objetivo establecer una sólida fuente de abastecimientos, de consolidación de los servicios médicos, ampliar las comunicaciones, construcción de instalaciones y garantizar el transporte. Se trabajó en el control de los comercios para evitar la especulación con productos esenciales para el Ejército Rebelde y la población, el control de los precios, fortalecer los vínculos con las células del MR-26-7 en los poblados aledaños para la proporción de ropa, calzados, víveres, medicamentos, dinero, reforzar los vínculos con el campesinado, incorporar a los choferes de la red clandestina, recepcionar las mercancías y distribuirlas e imponer impuestos a producciones para el aseguramiento combativo.
Las distintas columnas implementaron estas disposiciones que se dictaban a través de circulares. Así consta la Ley #1 del 30 de agosto de 1958 con carácter militar a través de la cual se reguló el cobro de impuestos a propietarios y usufructuarios sobre la base del 10% del valor de los productos agrícolas, forestales, ganaderos o mineros. La circular # 1 del 17 de noviembre de 1958 prohibía la salida de los productos o mercancía que no fueran acompañados por una guía o conduce, (Quesada, 2009, pp. 88-90).
Los impuestos recaían sobre la caña, el café, el maíz y frutos menores excluyendo el consumo familiar y la extracción de madera. Para el ganado se fijó una contribución de 5 pesos por cada res a pagar por una sola vez, el 10% sobre el total de las reses vendidas fuera de la zona rebelde, en la explotación minera se estimaba sobre el valor del mineral. El impuesto tenía que ser declarado antes de las 48 horas anteriores al objeto del gravado.
La creación de talleres de armería, costuras, mecánica, carpinterías, tabaquería, panadería, reparación de calzados, junto a educadores, juristas, comprobadores, enfermeros, médicos, todos en función de una ardua tarea acometida con éxito que garantizó la logística en una zona amplia, difícil, variada y donde la colaboración con el combatiente por la Revolución fue esencial. Cabe destacar la incorporación de aquellos hombres y mujeres que desde sus ciudades, pueblos, barrios y sectores económicos cercanos a la zona de combate se arriesgaron para acercar lo que la Sierra Maestra exigía. Sirva este artículo para reverenciar ese esfuerzo al que todavía le debemos investigación.
CONCLUSIONES
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través del estudio de la organización de la logística en el Tercer Frente “Dr. Mario Muñoz Monroy” podemos elaborar un criterio de consenso alrededor como conclusión: el problema de la organización de la logística en la tropa que dirigió el comandante del Ejército Rebelde Juan Almeida Bosque se convirtió en elemento base desde la articulación de los órganos urbanos del MR-26-7 en las ciudades, pueblos, barrios junto al campesinado que pertenecían al territorio del frente y cómo pudo trazar la táctica de llevarla a planos superiores.
Para poder construir esta narrativa desde lo teórico se hizo necesario analizar los puntos de vista de la historiografía de la lucha insurreccional y clandestina en un Frente que tuvo que combinar su accionar bélico con el contexto socio- económico y geográfico difícil en que fue fundado y tuvo que organizar cómo suministrar los recursos necesarios desde un control férreo del enemigo a nuestras vías convencionales de acceso a la cordillera. En momentos en que las arcas disminuyeron los jefes de columnas tuvieron que responsabilizarse de los suministros de sus tropas y un paso de avance lo fue la creación de los distintos departamentos y en especial el de Café, Cacao y Ganadería en la particularización de los suministros, los impuestos y las recaudaciones en la llamada economía de fuerza y especial énfasis lo requiere cómo el mando logró articular esta variedad de formas, vías y métodos, asuntos por profundizar, aún, desde la ciencia.
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